Gilda

En el bar Gilda ya habíamos tenido ocasión de ir anteriormente, la primera vez, fue en la  ruta “Anem de tapes“, y posteriormente hemos estado alguna vez para tomar algo o hacer el vermut.

La verdad es que es un local que me gusta bastante, está en un lugar tranquilo, su decoración es atípica y da una sensación acogedora. Para rematar, debo decir que el personal es amable y atento.

No debo ser la única que tiene una opinión semejante ya que cuando llegamos la terraza estaba llena y en interior del local, casi.

Nos sentamos, y en primer lugar nos trajeron un par de tapas para picar: unos picatostes de pan y unas gildas, como no, de oliva y guindilla y otras de oliva, guindilla y anchoas.

Nos preguntan que queremos de beber y nos piden que aguardemos un momento para que nos tomen nota, diría que no hay que ir con prisa, aunque la verdad es que tampoco se hicieron esperar demasiado, encontramos un buen equilibrio entre el servicio.

Como no había estado para comer o cenar, preguntamos que había y Oscar se sentó con nosotros y nos explicó, no hay carta, la oferta varía en función de la hora, de lo que hayan ido preparando etc. Acto seguido empezó a explicarnos toda la oferta de tapas y platos que tenían, advirtiéndonos de las peculiaridades de cada una y explicándonos según el caso, el proceso de elaboración. La verdad es que es de agradecer que te expliquen con detalle y esmero que es lo que tienen.

Nos dejó un tiempo para pensar que escoger y pedimos.

En primer lugar la ensalada de mozzarella, tomate y canónigos y las sardinas.

La ensalada (8.50€) era una fuente con una pieza de mozzarella partida en dos, me sorprendió, ya que normalmente en muchos sitios la sirven en piezas muy pequeñas. En este caso, nos explicaron que la traen de Italia directamente, y no hay más secreto, sacan el queso un poco antes de servir para que tome temperatura ambiente, parten la pieza en dos y la sirven con aceite de oliva. Sobre la ensalada de tomates y canónigos, le añaden olivas negras y para darle mayor sabor, preparan un aliño de base con la propia olivada negra, aceite y especies. Muy buena y fresca.

Las sardinas (4,75€) junto a las anchoas, fueron los platos que mayor curiosidad nos despertaron cuando nos explicó en que consistían. Receta de la abuela; tras un proceso de limpieza y marinado, tenemos unas sardinas que parecen anchoas, pero de un sabor suave, donde destaca el marinado y las especies como la pimienta, tiernas y sin una sola espina. Las sirven con un poco de pan (0,90€).

Seguimos con unos vasitos de salmorejo (3€/u), anteriormente ya habíamos tenido ocasión de probarlo y la verdad es que está buenísimo, lo sirven en diferentes formatos, nosotros nos decantamos por los vasitos. Lo presentan con jamón, huevo duro y atún por encima, pero pedimos que no le pusiesen atún.

Seguimos con sus patatas Gilda (4€), tal como nos dijeron, las crearon ante la petición de unas bravas, su versión, es como todo, elaborado de acuerdo a sus gustos. En este caso, las patatas son finas y muy crujientes. Las acompañan las salsa romesco y alioli. Diferentes y espectaculares.

Y para finalizar, las albóndigas (4,5€/2u), también las había podido probar en anteriores ocasiones, con una salsa de zanahoria. Las albóndigas caseras, grandes y jugosas.

Además de estas, contaban con una amplia variedad de tapas como anchoas, ensaladilla especial (sin nada verde), pies de cerdo, croquetas, tortillas varias, bocadillo de calamares …

En definitiva, es un local en el que me siento cómoda y que recomiendo sobretodo, para hacer aperitivos y vermuts. Las tapas son de calidad, caseras e ingeniosas. Hablando con algunos amigos, tal vez, el punto débil sería para ir a cenar en grupo numeroso, por el tamaño de las tapas, que por otro lado, para ir dos o tres personas, es ideal.

Bar Gilda. C. del Rei s/n (darrera església Sant Martí Antic). Telf. 973 272 037

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