Llac de Cardós: Instawalk 2013

Esta vez vamos a hacer un post originado por una situación algo diferente. No se si os suena la red social Instagram, red basada en fotografías que compartes y etiquetas de acuerdo a unos hastags que las definen y agrupan. Lo cierto es que hace tiempo que me fui enganchando a esta y hace algún tiempo empecé a ver que entorno a ella se organizaban comunidades por zonas geográficas, los nombrados igers. Estos organizan actividades: encuentros, charlas etc. con la fotografía como lifemotive. ¿Por qué comento todo esto? porqué he podido asistir a varias de sus propuestas, sobretodo de la mano de igerslleida, a los que conocí en un taller organizado en Gilda a principios de este año, y posteriormente me inicié en la comunidad con una cena de inicio de verano, con Estrella Damm como patrocinador, en la torre del Cotton. Y en esta ocasión os voy a relatar la parte gastronómica del evento organizado por IgersLleida, la segunda convocatoria de Instawalk.  Así, este domingo nos congregamos varios aficionados en Tavascán para pasar un rato agradable, fotografiar la naturaleza (el parque del Alt Pirineu es una preciosidad, con rutas muy fáciles y otras muy atractivas como el ascenso a sus lagos que tengo grandes tentaciones de hacer esta temporada). La actividad finalizó con un ágape patrocinado por Ara Lleida y una interesante  visita a una obra singular, una de las centrales hidroelectricas con instalaciones más grandes de Europa, una historia “oculta” (subterranea) que particularmente me encantó.

Y sin más, vamos a lo que interesa, comentar un sitio donde podéis hacer parada si visitáis esos lares.

Tavascán es una población pequeña, aunque está en un enclave digno y recomendable para visitar si os gusta la naturaleza. Ciertamente el Pallars Sobirà acoge en sus valles grandes parajes que merecen la pena.

El hotel Llacs de Cardós es una cafetería-hotel-restaurante, con ese toque de alta montaña, que a los que no estamos acostumbrados nos asombra y nos resulta nostágicamente acogedor.

Debo comentar que en domingo el comedor estaba lleno, pero atendían con rapidez y simpatía. Fueron muy atentos, incluso dispusieron de enchufes y regletas para que pudiésemos cargar nuestros móviles y cámaras.

La comida se basaba en unas opciones cerradas del menú de ese día, aunque si por lo que fuese necesitaba alguien un cambio, ofrecían toda la carta para que escogiesen el plato que quisieran.

Nos sirvieron de primero  Vianda, que es la escudella del Pallars, un potaje con el que rápidamente entras en calor. Alubias, garbanzos, arroz, fideos, verduras (apio, zanahoria …), carne de cocido, butifarra. La verdad es que es un plato muy completo, como todos estos guisos de cuchara. La verdad es que estaba muy sabrosa, la proporción del caldo hacía que fuese más liviana, ya que no era plato único, con lo que se adaptó al menú. Servida en sopera “de toda la vida”, ofrecían si querías repetir.

Llegaron los segundos, nos trajeron un plato con un acompañamiento de verduras crudas que esperaban la gran estrella, una “llosa” de cordero con verduras a la brasa, impresionante! Las raciones eran enormes, la bandeja que veis era para 2-3 personas. La carne a la piedra tiene un sabor característico y al servirla aun espurneaba, ideal para carnes como el cordero que viene a bien comer caliente, el acompañamiento era completo, todo tipo de verduras asadas y crudas. Para acompañar, el tradicional catalán, all i oli, que estaba suave, a mí me encanta pero muchas veces me sienta mal, por suerte este me sentó fenomenal.

Como una de nuestras compañeras no comía cordero, le ofrecieron las diferentes opciones del menú: pollo con setas, palpis, tira de ternera, trucha de río de la zona o butifarra (longaniza) con patatas. Se decantó por esta última opción, la ración era igualmente generosa, bien hecha, la carne gustosa, acompañada de patata “al caliu” y alcachofas asadas.

Con la tripa ya más que llena, llegó el momento de los postres. Como no, muchos de ellos eran caseros, probamos la crema catalana (servida con el tradicional barquillo (neula)), estaba lograda, no demasiado dulce;

el flan de huevo: esquisito!

y el puddin de chocolate, que fue el que menos nos convenció, servido con caramelo y nata.

Acabamos con cafés e infusiones que ayudaban a bajar la copiosa comida.

Mención al vino que sirvieron, la verdad es que era un tinto logrado, una opción muy convincente, nada que ver con los vinos de la casa que se acostumbran a servir en los menús.

Y hasta aquí esta crónica, agradecer a Turisme de Lleida la hospitalidad con la que nos obsequiaron de la mano de todos aquellos que hicieron posible el evento y a IgersLleida por su buen hacer y su labor organizando actividades interesantes para la comunidad.

Hotel Llac de Cardós- Tavascán. 973 62 31 78/ 973 62 31 79

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